Los años pasan, incluso para nuestro mejor amigo de cuatro patas. Un día te das cuenta de que ya no pega esos sprints locos al final del paseo o que prefiere elegir su propia ruta (como un abuelo experto en atajos). O tal vez ha pasado de seguirte a todas partes a decidir él mismo por dónde ir. ¡Toma aire! Es normal.
En este artículo te contamos cómo adaptar los paseos y el ejercicio para que siga disfrutando de su día a día sin sobrecargas.
¿Cuándo consideramos que un perro es senior?
Igual que pasa con nosotros, la edad no siempre se siente igual para todos. Pero, en términos generales:
Perros pequeños (menos de 10 kg) → A partir de los 10-12 años.
Perros medianos (10-25 kg) → Sobre los 8-10 años.
Perros grandes (25-40 kg) → Entre los 7-9 años.
Perros gigantes (más de 40 kg) → A partir de los 6-7 años.
Estos son rangos aproximados, ya que cada perro envejece a su ritmo. Lo importante es fijarnos en su energía, movilidad y ganas de actividad más que en el número de velas en la tarta.
Cambios en el comportamiento: «Hoy no me apetece tanto correr»
Si has notado que tu perro ya no tiene la misma prisa por salir, que algunos días prefiere quedarse en casa o que camina más despacio, tranquilo, ¡es normal! Al igual que nosotros, van modulando su actividad según cómo se sientan. Algunos incluso empiezan a elegir sus rutas, priorizando caminos más cómodos o con menos obstáculos. Lo importante es respetar su ritmo y no forzarlos a hacer lo mismo que cuando tenían dos años.
¿Cómo deben ser los paseos de un perro senior?
Un buen paseo no tiene que ser largo ni intenso, sino adecuado a sus necesidades. Aquí van algunos puntos clave:
Tipo de suelo: ¿en qué terreno es mejor pasear?
Dónde ir: Evita zonas con muchas pendientes o terrenos irregulares. El césped y la tierra son más suaves para sus articulaciones que el asfalto.
Duración: Cada perro es un mundo, pero la clave está en observarlo. Mejor paseos más cortos y frecuentes que uno muy largo que lo deje agotado.
En entradas futuras ya entraremos más en detalle, pero alguno de los comportamientos que nos indican que nos hemos pasado son, por ejemplo:
- se sienta más de lo normal durante los paseos o se sienta a la que te paras a saludar a alguien, va mucho más lento, lo ves andar fatigoso o que después en casa le cueste horrores levantarse.
como decíamos, el tipo de suelo es importante tenerlo en cuenta…
- Asfalto: Absorbe calor en verano y es más duro y agresivo para las articulaciones.
- Hierba o tierra: Más suave, menos impacto. Ideal para perros con artritis.
- Arena: Buen ejercicio, pero cansa más y puede ser exigente para sus patas.Te han dicho que le irá bien andar por la arena de la playa? Pues depende! Mejor la arena que está más tratada y dura pero pregunta a un fisioterapeuta animal para que te aconseje!
- Suelo resbaladizo (baldosas, madera, hielo): Evitarlo, ya que puede aumentar el riesgo de caídas.
Tener un perro senior no significa dejar de disfrutar juntos. Simplemente, se trata de adaptar el ejercicio a su nueva etapa. A veces será un paseo corto, otras un día de descanso, y muchas veces será dejarlo olisquear cada rincón sin prisas. Porque, al final, lo importante no es cuánto caminen, sino que sigan disfrutando de cada salida a su ritmo.