(Guía para ayudarle a seguir disfrutando de la vida sin tropiezos)

Cuando las patas no van al ritmo del corazón

Sabemos que tu perro sigue siendo el mismo aventurero de siempre, pero su cuerpo parece no estar tan de acuerdo. Quizás ya no sube al sofá de un salto, evita las escaleras o necesita más tiempo para ponerse en marcha.

Respira. No estás solx en esto, y lo mejor es que hay muchas maneras de ayudarle a moverse mejor y seguir disfrutando de cada paseo, cada juego y cada ración de mimos.

VAMOS A ELLO

¿Por qué puede pasar esto? (Y no, no siempre es la edad)

La movilidad de los perros puede verse afectada por muchas razones, y algunas no tienen nada que ver con los años. Aquí van las más comunes:

  • Problemas en las articulaciones (te suenan las displasias y la artrosis? codo, cadera…
  • Lesiones y operaciones (ayuda extra si ha pasado por quirófano)
  • Problemas neurológicos (cuando el cerebro manda la orden, pero las patas no la reciben bien)
  • Pérdida de fuerza muscular (varios factores que hacen que vayan más flojos de fuerzas)
  • Factores genéticos (algunas razas son más propensas a ciertas patologías)

3. ¿Tu perro necesita una ayuda extra? Veamos las señales clave:

Si te preguntas si deberías hacer algo al respecto, aquí tienes algunas señales de alerta:

  • Ves cierta descoordinación entre las patas delanteras y las traseras y arrastra las uñas más de lo normal
  • Notas que resbala, cae o va más patoso de lo habitual
  • Antes saltaba sin pensarlo y ahora o le cuesta o no puede
  • Paseando se sienta o se tumba más de lo habitual
  • Se lame mucho alguna articulación en concreto
  • Ui, se levanta y le cuesta un montón empezar a moverse
  • Subirlo al coche es todo un reto
  • No tiene el carácter juguetón de antes o está más gruñón con otros perros

Si has asentido con la cabeza en más de una… sigue leyendo, que esto te interesa.

¿Cómo hacerle la vida más fácil?

Aquí es donde entramos en acción. Hay muchas maneras de ayudarle a moverse mejor:

  •  Ejercicio adaptado – No significa que se acaben los paseos, ¡pero hay que hacerlos bien! Fisioterapia, ejercicios controlados y paseos más tranquilos pueden marcar la diferencia.
  • Casa a prueba de resbalones – Si tienes suelo resbaladizo (parquet, gres…), pon alfombras o suelos antideslizantes. Tu perro (y sus patitas) lo agradecerán.
  • Arneses especiales y ayudas técnicas – Algunos arneses y sillas de ruedas son de mucha ayuda para que sigan moviéndose sin problema.
  • Comida y suplementos – Un extra de condroprotectores, omega-3 y buena alimentación puede hacer magia en sus articulaciones. ¡Consulta a un nutricionista y a tu veterinario!
  • Masajes– A quién no le gusta un buen masaje… y en su caso, puede ayudar a aliviar tensiones y mejorar la circulación.

Estate atento a futuras entradas en el BLOG porque hablaremos en detalle sobre las adaptaciones en el hogar para haceros la vida más sencilla.

El veterinario y la fisioterapia: Tu equipo de confianza

No, Google no tiene todas las respuestas (aunque nos encanta buscar cosas ahí). Un veterinario especializado y un fisioterapeuta animal pueden evaluar a tu perro y darte las mejores soluciones para su caso concreto. Desde movilizaciones y tratamientos concretos  hasta ejercicios de rehabilitación, hay muchas opciones para mejorar su movilidad.

Movilidad Reducida, felicidad ilimitada

Tu perro no necesita correr una maratón para ser feliz, solo moverse sin dolor y disfrutar del día a día. Con pequeños cambios y un poco de ayuda extra, su calidad de vida puede mejorar muchísimo.

Así que ya sabes, ¡a poner en marcha ese plan de acción y a seguir disfrutando de cada momento con tu mejor amigo!